¿Por qué cuando comienzas a sanar la gente se aleja?

Hace algunos años escribí esta reflexión mientras intentaba comprender por qué algunos vínculos cambiaban a medida que yo lo hacía.

Hoy, sigo escuchando esta misma encrucijada en mis sesiones, cursos y conversaciones cotidianas: ¿por qué sanar a veces se siente tan solo?

Decidí traerla para compartir nuevamente estas palabras porque sé lo difícil que es el proceso. Ojalá te abracen y te acompañen si hoy estás atravesando algo similar.»

Cuando comienzas a sanar tus heridas, los dolores, las angustias y los miedos, todo tu ser empieza a transformarse. En ese proceso, comienzas a ver el mundo desde otra perspectiva. Es ahí cuando las relaciones que habías construido desde tus viejas heridas se tambalean; la raíz que nutría ese vínculo simplemente se desintegra.

 Sanar duele, pero también transforma nuestro entorno.

  Estos cambios suelen traer sanación también a la otra parte del vínculo, ayudándola a notar sus propios aspectos por sanar. Sin embargo, es natural que la otra persona difiera con vos en sus tiempos y necesidades. Quizás, simplemente, no desea transitar esa transformación en este momento. Es allí cuando eso que antes los unía, comienza a ser precisamente lo que hoy los distancia.
 
Muchas veces la unión se da de forma momentánea, con el fin de ayudarse mutuamente y continuar luego cada uno su propio camino. Si el sentimiento de pérdida se manifiesta, podés realizar la sanación de este vínculo a través de un ritual psicomágico. Una gran herramienta para esto es escribir una carta de liberación para soltar con amor esos lazos. Incluso, si quedó una buena relación, expresale sinceramente tu sentir y agradecele su tiempo en tu vida.

 

Cuando priorizarte empieza a incomodar a los demás

Este proceso durante el despertar espiritual suele ser confuso. Comienza a surgir la necesidad de establecer vínculos más amorosos y respetuosos. Si solías ceder a los deseos de los demás o cargar con sus necesidades, sentirás el impulso de poner límites, y esto muchas veces no va a agradar a tu entorno.

Por eso, en estos momentos es importante buscar a alguien que pueda guiarte a reordenar tu interior y poner en palabras tus emociones. Comenzar terapia psicológica es una excelente opción para profundizar tu sanación sin sentir que te desmoronás. Te ayudará a no enojarte con vos misma ni frustrarte cuando querés actuar de una forma, pero todavía no podés dar ese paso o no sabés cómo.

Recordá siempre tratarte con amor, con dulzura y, especialmente, con mucha paciencia.

Con el tiempo comprendí que no todas las relaciones están destinadas a acompañarnos toda la vida; algunas se alejan y otras se transforman. Sin embargo, más allá de la aparente soledad o la incertidumbre, si el cambio te brinda paz, coherencia y tranquilidad, descubrirás algo maravilloso: que podés convertirte en tu propio refugio y en tu hogar.

Feliz retorno a tu esencia.

Feliz despertar.

Abrazos, 

Gisela

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