Hace algunos años escribí esta reflexión mientras intentaba comprender por qué algunos vínculos cambiaban a medida que yo lo hacía.
Hoy, sigo escuchando esta misma encrucijada en mis sesiones, cursos y conversaciones cotidianas: ¿por qué sanar a veces se siente tan solo?
Decidí traerla para compartir nuevamente estas palabras porque sé lo difícil que es el proceso. Ojalá te abracen y te acompañen si hoy estás atravesando algo similar.»
Sanar duele, pero también transforma nuestro entorno.
Cuando priorizarte empieza a incomodar a los demás
Este proceso durante el despertar espiritual suele ser confuso. Comienza a surgir la necesidad de establecer vínculos más amorosos y respetuosos. Si solías ceder a los deseos de los demás o cargar con sus necesidades, sentirás el impulso de poner límites, y esto muchas veces no va a agradar a tu entorno.
Por eso, en estos momentos es importante buscar a alguien que pueda guiarte a reordenar tu interior y poner en palabras tus emociones. Comenzar terapia psicológica es una excelente opción para profundizar tu sanación sin sentir que te desmoronás. Te ayudará a no enojarte con vos misma ni frustrarte cuando querés actuar de una forma, pero todavía no podés dar ese paso o no sabés cómo.
Recordá siempre tratarte con amor, con dulzura y, especialmente, con mucha paciencia.
Con el tiempo comprendí que no todas las relaciones están destinadas a acompañarnos toda la vida; algunas se alejan y otras se transforman. Sin embargo, más allá de la aparente soledad o la incertidumbre, si el cambio te brinda paz, coherencia y tranquilidad, descubrirás algo maravilloso: que podés convertirte en tu propio refugio y en tu hogar.
Feliz retorno a tu esencia.
Feliz despertar.
Abrazos,
Gisela

Muchas gracias Gi, muy claro!